Lema curso 2020-2021

JUSTIFICACIÓN

«Yo te instruiré, yo te mostraré el camino a seguir; y me ocuparé de ti constantemente” (Salmo 32.8)

La sombra del COVID-19 ha provocado que la educación avance hacia un horizonte desconocido. Este nuevo virus nos llevó al cierre temporal y global de todos los centros educativos en España, y ahora está dejando a su paso una nueva forma de entender la educación. Varias voces vaticinaron que este nuevo curso será muy diferente al de los años anteriores. No pocos afirman que la formación ‘online’ tendrá un papel muy importante a causa de la epidemia del coronavirus. Se plantea un escenario en el que las estrictas medidas de higiene y desinfección de espacios públicos y el distanciamiento social serán imprescindibles como medidas preventivas.

Ante esta nueva situación, el encuentro de toda la Comunidad Educativa en este nuevo curso requerirá que nuestras relaciones interpersonales dentro de la comunidad sean diferentes. “Vive tu vida con Dios. Y…..” es una invitación radical a descubrir que la vida merece ser vivida y que Dios nos llama a vivirla en felicidad, fraternidad, con alegría, esperanza, amor, con cuidado y con hambre de aprender.

Vivamos la vida con Dios y sentiremos que Dios se manifiesta en cada pequeño detalle de la vida. Por eso, necesitamos hacer que la vida sea un constante milagro a través de nuestras acciones cotidianas. Las palabras de Dios nos interroga y nos pone incómodos porque nos pide cambiar muchas de nuestras costumbres: saber escuchar, amar al enemigo, perdonar siempre, entregar lo mejor. Jesús tiene palabras que dan sentido, emocionan y hacen que nuestra vida sea efectiva, llena de abundancia y de amor.

Recuerda, para Tener hay que Hacer, y para eso antes hay que Ser. Nosotros debemos esforzarnos todos los días por cambiar, transformarnos y ser mejores personas.
De esta manera, nuestra vivencia con Dios será más plena y entera. No olvidemos que la pandemia ha hecho aún más visibles las diferencias entre las realidades sociales que vive nuestro alumnado, así que, si hay algo por lo cual luchar, eso es la salud. Si no nos cuidamos a nosotros mismos, quién cuidará por nosotros.

Haz que este curso esté lleno de vida y no olvides durante este año de vivirla con dos verdaderos amigos: el cuidado y la enseñanza. Siendo conscientes de que Dios camina con nosotros, vivamos la vida con Él y seremos felices, aprenderemos, estaremos alegres, amaremos…

OBJETIVOS DEL CURSO

Para Profesores:

1. Iluminados por la fe de vivir la vida con Dios, que nos acompaña, crear un clima adecuado de trabajo a través del cuidado y la enseñanza que faciliten al alumnado el camino a seguir. (Infantil y Primaria pondrán este objetivo en la Programación de Área y aula; Secundaria, bachillerato y Ciclos en la Programación de Departamento y en la de aula)

La educación para el cuidado, según Vázquez Verdera y Sánchez Jiménez, pretende conseguir un clima de confianza entre profesor y alumno basado en el diálogo, donde el proceso de aprendizaje desarrolle un conjunto de destrezas que se apoyen en el juicio y la creatividad, siendo la comunicación y la reflexión las claves para analizar y entender el mundo que les rodea. La figura del profesor, cobra una gran importancia en esta novedosa práctica educativa, además de ofrecer una formación igualitaria entre todos los educandos, debe ser capaz de concienciar a los alumnos de la importancia que tiene los recursos materiales y naturales que directa o indirectamente forman parte del aprendizaje y que deben ser reconocidos como piezas claves en el proceso formativo.

2. Continuar potenciando la dimensión europea del Centro ( Erasmus +).

Para los Alumnos:

3. Aprender a descubrir la importancia de cuidarse y cuidar al otro, (Infantil y Primaria pondrán este objetivo en la Programación de Área y aula; Secundaria, Bachillerato y Ciclos en la Programación de Departamento y en la de aula)

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en una primera acepción quiere decir: Poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo. En su segundo significado refiere a: Asistir, guardar, conservar.

Ya dentro de la primera o de la segunda acepción, el concepto de cuidar remite a dedicación, sea ésta de pensamiento o de acción. El cuidar es una salida del sí mismo para servir a los demás, con nuestros pensamientos, ayudando a buscar nuevas formas de resolver las situaciones que los arropan, o con nuestras acciones, dedicando nuestro tiempo y nuestras capacidades en la realización de tareas necesarias para la convivencia.
La acción de cuidar genera un proceso de reconocimiento mutuo que fortalece los lazos de amistad y fraternidad entre la persona que es cuidada y la persona que cuida. El reconocimiento se irradia a la comunidad convirtiéndola en un espacio de convivencia social y de solidaridad a través del cuidado.

Para las Familias:

4. Potenciar la virtud de la atención y el cuidado en los hijos/as para despertar en ellos actitudes positivas tales como la solidaridad y la colaboración. (Este objetivo se pondrá en el PAT)

La familia cumple una función prioritaria ya que actúan como referencia y autoridad en el niño/a. Por ello, el cuidado en casa se presenta como modelo a seguir desde esta novedosa propuesta educativa ya que a través del diálogo, el refuerzo de las acciones positivas y el desarrollo de una atención receptiva se conseguirán el fomento de la autoestima, permitiendo establecer las bases que actuarán como medio para constituir su personalidad. Continuando con el entorno familiar, no debemos olvidar, que la escuela debe ser un complemento a la cantidad de competencias que desarrolla, por ello, la coordinación y el diálogo entre ambos contextos, es un elemento prioritario en la educación para el cuidado, sin que exista un sentimiento de intrusión que dificulte unas relaciones necesarias entre ambos contextos. Por ello, se deben facilitar espacios y momentos para la comunicación puesto que tanto unos como otros comparten la educación integral de niños y niñas.

No debemos olvidar que la forma en que nos vemos a nosotros mismos, condiciona nuestras posibilidades de aprendizaje, ya que los alumnos que presentan un autoconcepto positivo y una autoestima elevada, obtienen mejores resultados académicos (y viceversa).